miércoles 28 de octubre de 2009

Cine Club en Portoviejo... ya era hora


Portoviejo es una ciudad con más de 480 años de historia, y desde sus inicios se ha forjado como una ciudad cultural. Desde siempre ha destacado en la literatura, la música, la danza, pintura y otras artes, logrando importantes reconocimientos a nivel nacional y mundial.

En lo que al cine se refiere, Portoviejo ha tenido un importante desarrollo en la formación de la ciudadanía audiovisual desde hace más de cuatro décadas, cuando funcionaban más de 8 salas de cine en la ciudad, logrando gran convocatoria en cada función que se presentaba. Sin embargo, la llegada de las nuevas tecnologías de reproducción audiovisual y las tiendas de home video, hicieron que la gente perdiera el interés de asistir a las salas de cine, y prefiera ver las películas desde la comodidad del hogar. Generando la desaparición de salas de proyección y por ende de los distribuidores locales. Por tal motivo el movimiento cinematográfico decayó notablemente, perdiendo poco a poco la tradición del cine, y por ende la memoria, debilitando el imaginario común de los portovejenses.

Este vacío en la exhibición de películas, fue rápidamente aprovechado por una empresa que monopolizó el servicio, y además desde sus inicios en la ciudad se ha dedicado en gran porcentaje al cine netamente comercial. No dando cabida al cine independiente, al cine de autor, al cine latinoamericano, al cine arte, al cine de reflexión y mucho menos al cine ecuatoriano, y cuando lo hacen las condiciones de muestra son totalmente desfavorables. Su interés siempre se centra en la mayor recaudación de dinero en taquilla, más no a la formación adecuada de un público verdaderamente cinéfilo.

Por todos estos motivos, como gestores culturales comprometidos con la ciudad, hemos desarrollado un proyecto que pretende ser la alternativa a esta lamentable realidad, con el propósito de crear nuevamente un ambiente de formación, de aprendizaje y de entretenimiento.

La finalidad de este proyecto que busca rescatar ese interés por el cine arte, creando un espacio donde se proyecten propuestas diferentes e innovadoras, abarcando desde lo clásico hasta lo contemporáneo, tomando en cuenta todo tipo de cine de todos los rincones del mundo, priorizando el cine hecho en el Ecuador, buscando la participación total de los asistentes en cada proyección, generando diálogo, despertando nuevas ideas y nuevas maneras de ver el mundo. Todo esto sólo puede ser posible a través del CINE CLUB.

EL CINE CLUB en Portoviejo se ha podido realizar gracias a la iniciativa de OCHOYMEDIO, organización cultural especializada en la exhibición de cine y artes escénicas en el país, junto al apoyo de la Comunidad Científica de Manabí. Quienes programarán y administrarán respectivamente al Cine Club.

viernes 25 de septiembre de 2009

ECUADOR BAJO TIERRA EN LOS MEDIOS

El festival Ecuador Bajo Tierra ha dado de qué hablar, la fama de los directores manabitas está creciendo, Fernando Cedeño, Carlos Quinto Cedeño y Nixon Chalacamá son un claro ejemplo del cine hecho en esta tierra, ya sea por debajo o por encima, son películas ecuatorianas que tienen que verse y gracias a este festival podemos hacerlo. En manta el festival comienza este 8 de Octubre.


A continuación un artículo tomado de El Comercio:

Con el proyecto Ecuador Bajo Tierra, de Ocho y Medio, se pone en escena a una decena de cineastas ‘underground’ que filman en el país en condiciones adversas. SIETE DÍAS salió tras su pista.

En plena carretera, el bus de la ‘Reina’ que va desde Manta a Chone avanza en medio del calor. Una señora con vestido rojo, con la piel brillante, la boca muy pintada y sin vergüenza, pregunta: “¿Es la primera vez que visita Chone?’. El bus avanza sobre la carretera blanca, recién construida con concreto. Ella insiste: “¿Y a qué va a Chone, señor?”. “A ver a un amigo”. “¿Es usted policía?”. “No, soy periodista”.

Así es la gente del lugar: abierta, sencilla y sobre todo inquieta. El chofer del bus permite ver una película ecuatoriana, una copia pirata conseguida en Montecristi a un vendedor ambulante. Aunque en Manta también se las puede conseguir. Algunas circulan por todos los videoclubes cercanos a la Flavio Reyes y muchas más en el centro de la ciudad.

La película que se proyecta en el bus, ‘Tráfico y secuestro al Presidente’, es una de las decenas de cintas ecuatorianas que las salas de cine comercial han excluido de su programación habitual, pero que se consiguen en la calle a USD 1,50.

La señora del vestido rojo reconoce de inmediato al actor que salta de su motocicleta en la televisión, justo un momento antes de que esta explote. Lo reconoce no tanto porque sabe que su hermana tiene una peluquería en el centro de Chone, sino por que ha visto las películas de Nixon Chalacamá, como la que se proyecta o ‘Avaricia’ o ‘El destructor invisible’, éxitos cinematográficos en Chone .

En su pueblo, él es toda una celebridad, aunque también lo reconocen cuando viaja a Manta y a Guayaquil. Empezó sus filmes junto a Fernando Cedeño, otro que puso un hito en la cinematografía nacional perdida, quien asegura que su película ‘Sicarios manabitas’ ha vendido más de un millón de copias piratas.

Cuando empezaron, más de una década atrás, el karate y las motos los inspiraron para contar sus primeras historias. Declaran que su cine se basa en la realidad. “Quizás por ello –asegura Fernando- la gente se ha identificado tanto con nosotros”. En sus producciones se utilizan balas verdaderas y en las peleas que se ven en pantalla se golpean de verdad. “Pensábamos que esa era la única forma de hacerlo creíble”.

Sus producciones se realizan a partir de la imaginación y el ‘acolite’ de amigos y vecinos del pueblo. Además prestan su trabajo, en forma gratis, actores y uno que otro entusiasta que al final termina participando en la película como otro protagonista.

Nixon recuerda incluso cómo pidió a su hermano que le preste su moto “un ratito”, solo para hacer una diligencia. “Enseguida te la devuelvo”, le dijo. Media hora más tarde regresaba con la moto explotada y con humo aún saliendo del motor. “Es que teníamos que filmar una escena en donde la moto explotaba”, recuerda Nixon sobre el rodaje de la película ‘Tráfico y secuestro al Presidente’. “No tuve otra opción”.

Así, de forma artesanal, este par de choneños expone su imaginación. Ellos muestran su visión particular sobre sicarios, justicieros y vengadores, relatos que suplantaron a los éxitos que se exhibían en Chone hace más de 10 años, como ‘La niña de la mochila azul’ y ‘King Kong’.

Su creatividad llega a niveles inverosímiles. El filme ‘El destructor invisible’ fue hecho a partir de retazos que sobraban de otras películas. Nixon cuenta que acumuló varias escenas que no le servían de sus anteriores cintas. “En un momento me di cuenta que podía terminar otra película”. Solo filmó varias escenas más y en pocos días pudo terminar este filme sobre un karateca con poderes sobrehumanos.

En Manta, no es difícil encontrar la película ‘Sicarios manabitas’, de Fernando Cedeño. Sin embargo, su director no se encuentra en la ciudad. Este día está en Puerto López, junto a otro realizador manaba, Carlos Quinto Cedeño. Ellos conforman la productora Sacha (selva en quichua). En aquel momento están terminando de filmar, en aquel pueblo costeño, un video sobre las brigadas policiales.

Los Cedeño (aunque no tienen ningún parentesco) comparten la cualidad de ser hombres de acciones sencillas y de habla directa. Lejos de cualquier pose de artista, relatan apasionadamente el proceso de rodaje y distribución de sus películas.

Fernando recuerda que empezó en el cine con Nixon en 1994, en Chone, con un ensayo de película que por aquel entonces ya llenó el Oriflama, un cine con capacidad para 1 500 personas, durante cinco días. Años después llegó ‘Barahunda en la montaña’, de Carlos Quinto Cedeño, por entonces profesor de teatro de Fernando.

Este trío de realizadores tiene que luchar contra la piratería, contra la falta de apoyo estatal, contra las salas comerciales de cine que no proyectan sus películas y contra la falta de presupuesto... y sin embargo continúan filmando.

Sus filmes se hacen con poco más de USD 10 000, pero aseguran que deberían costar más de medio millón. La recuperación también es artesanal e imaginativa.

Carlos Quinto recorrió América Latina en bus, pidiendo a los choferes que permitan poner su película en el recorrido. “A la gente le encantaba que sea el propio actor quien venda el DVD. Así que me lo compraban hasta en USD 10”. Para estos cineastas la gente no debe llegar al cine, sino que el cine debe llegar a la gente.

Pablo Fiallos Redacción SIETE DÍAS

viernes 11 de septiembre de 2009

LOS DOCUMENTALISTAS LATINOAMERICANOS ESTARÁN EN GUAYAQUIL


Del 27 al 30 de octubre, Guayaquil será sede del 2do Encuentro Latinoamericano de Documentalistas en el siglo XXI que es organizado por el Ministerio de Cultura, a través del Consejo Nacional de Cinematografía (CNCINE).


Este encuentro contará con la presencia de 120 documentalistas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Haití, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, Venezuela, España y Portugal.

En este segundo acercamiento entre los documentalistas se tratará sobre la circulación de contenidos audiovisuales, en general, entendiendo que esta problemática afecta por igual a todos los géneros cinematográficos, incluido el documental.


La mecánica del Encuentro está definida por mesas de trabajo organizadas en torno al tema central. Estas mesas abordarán otros subtemas, tales como la creación de redes no comerciales de circulación; pero también la promulgación de normativas que garanticen y estimulen la circulación comercial de contenidos documentales tanto en salas como en televisión.


Otro tema a tratar es el nuevo papel del cineclubismo y otros métodos de formación de públicos; el papel de la internet y las nuevas tecnologías; el papel del audiovisual comunitario: la televisión comunitaria y la red pública de televisiones nacionales y regionales en la circulación de contenidos audiovisuales; así como también aspectos que permitan definir una forma de activismo audiovisual a favor de la creación de una ciudadanía audiovisual continental.


Los acuerdos alcanzados en el Encuentro servirán para impulsar políticas de Estado en los países de la región para la ayuda y promoción del cine documental, además de formar nuevos nexos de trabajo en el área continental entre las diferentes generaciones de documentalistas.


Fuente: CNCINE

viernes 4 de septiembre de 2009

Yo también soy Pescado

Me consultaron si conocía a un tal grupo Los Pescados, que son de Portoviejo dicen, y yo les dije que sí, hasta ese momento jamás los había visto en vivo, ni tocando, ni por casualidad, y eso que soy de Portoviejo, pero sí, los conocía. Luego que tal tocan, alcé los pulgares y completé bakansisimo, había escuchado dos canciones de ellos, y creo que eso era suficiente para que mis pulgares se levantaran. Pero aún no sabía por donde iba el tiro, es que quieren tocar en el Maac Cine, ah! ¿cómo? ¿aquí? ¿en serio?. Sí, ahí fue cuando se repitió el bakansisimo pero esta vez alzando la voz y con un puño que se movía. Me emocioné, lo acepto. Al fin los iba a ver tocar en vivo, los iba a conocer. ¿Crees que se venga gente? Esta nota se llena, dije. Aunque faltaba mas de un mes para el concierto, ya fui avisando a todo el que se cruzara.


De los dos que conforman el grupo, a uno lo conocía desde hace rato, era como mi pana, con el que me reía y a veces lo putiaba, bueno, no siempre concuerdas con alguien sobre una película. Y todos los domingos dice algo sobre los estrenos en supercines Portoviejo en el Diario Manabita, aunque a veces se cabrea y escribe sobre otros filmes para comprar en pirata y ver en la comodidad del hogar, se entiende, esa cartelera da para enojarse. Pero no sólo eso, un día por casualidad me topé con un pequeño libro, que para cualquiera pasaría desapercibido, y revisándolo sobre qué se trataba lo terminé leyendo todo, un libro excelente, la amistad crecía, tanto así que un día se lo presenté a unas amigas, cuando llevé a ‘Dibujos Animados’ a la universidad y curiosas preguntaban que de qué es ese libro, que cómo se llama, que quién lo escribe. Te lo presto.


Y bueno, para no alargar la historia, también me lo topaba en la DINNERS y en SOHO, no las compraba, no las venden, al menos la primera no, la otra con suerte en la Agencia Victoria, pero afortunadamente el odontólogo que frecuento que tiene su tarjeta Dinners Club, presumo yo, porque ahí en la estrecha sala de espera estaban todas, y con el fondo musical del chillido del famoso taladrillo que utilizan los de su clase, me las leía casi todas hasta que llegara mi turno, confieso que un par de veces las metía en la mochila.


Y por último, cómo no, de repente frecuentaba su blog.


Al otro, me lo topé en una función de cine que organizó la Alianza Francesa en Portoviejo, luego de la película hubo un brindis, y ahí con copa en mano todo el mundo conversa con todo el mundo, así que tocó conversar con él, aunque un rato nomás porque tenía que irme, fue una charla amena, hablamos del concierto y otros temas que sacaron más de una carcajada a todos, los pocos que quedábamos en la sala.


Hasta que vino el concierto, y para que, fue un éxito, la sala estaba llena, el sonido espectacular y la música, ya algunos ya los habían visto y sabían lo que iban a presenciar, yo recién me daba cuenta, eso era buena música, eso es buen rock. Habían fieles seguidores de Los Pescados, de Manta, Portoviejo y hasta Chone. Yo canté casi completas las dos únicas canciones que antes había escuchado, y pedazos de otras que escuché mientras ensayaban. A estos manes me gusta verlos en vivo, nunca los escucho por cd, mp3 ni nada, me comentaba un amigo al finalizar el concierto, ya veo por qué, pensé. La gente se fue más que contenta de la sala luego de los autógrafos y las fotos, yo no hice nada de eso, para qué, si uno de ellos al final me dijo algo que no me había dado cuenta. Este man también es Pescado.




domingo 30 de agosto de 2009

La Buena Vida segun Wood


Mario es un joven comprometido con la música, con su música, viene del conservatorio de Berlín, toca el clarinete y quiere entrar a la filarmónica de Santiago de Chile, no sólo para demostrar su gran talento, sino porque la paga es buena, pero sin embargo lo dejan en la lista de espera y su ingreso no es posible, eso lo frustra y pone su reclamo, lo que lo hace parar en la orquesta de los carabineros.

Teresa es una sicóloga que trabaja con prostitutas, las aconseja para que su trabajo sea más higiénico y por ende más digno. Ella está metida de lleno en su trabajo y olvida un poco a su familia, que es su única hija de 15 años, la cual está embarazada pero sólo se lo ha dicho a su padre, y este le cuenta a Teresa, su ex esposa. Intentar remediar lo que no hizo es su compromiso.

Edmundo es un cuarentón soltero, trabaja en una peluquería popular y planea comprarse en carro, pero su trabajo apenas le da para vivir y mantenerse junto a su madre, con quien vive en la misma casa, solicitando en un banco el crédito para su anhelado carro termina enrolándose con la cajera que lo atendió. Edmundo vive con el peso de la memoria de su difunto padre, un hombre sencillo que dio su vida por la gente, para que todos que acudiesen a él se fueran con un buen corte de cabello, se sentía orgulloso de él pero a la vez decepcionado, no quería terminar de igual manera. Para colmo, el cementerio lo cita para renovar la licencia de su tumba, pero como ya sabemos él no tiene dinero y deja de lo calcinen junto a otros cuerpos.

Y por último tenemos a Patricia, una prostituta muy enferma, que sobrevive por las calles, buscando ayuda pero no aceptándola, porque por sobre todas las cosas ella tiene orgullo, sin embargo con eso no le alcanza.

Esas son las cuatro historias que se desarrollan en ‘La buena vida’, última película del realizador chileno Andrés Wood, y todas se cruzan, sólo por un roce, por una mirada, por un grito. Como se cruzan todas las vidas en este mundo. La señora que vemos dando noticias en la televisión, el delincuente que vemos en la noticia, el desconocido que se sienta a nuestro lado en el bus, el vendedor de la calle que nos ofrece sus productos, todos ellos tienen sus historias, sus vidas y eso lo sabemos, o fingimos saberlo. En La buena vida nadie cambia el trascurso de la vida del otro, eso queda por cuenta propia. La madre tiene que recuperar a su hija y aceptar que su ex marido se acuesta con una prostituta; es un miserable. El peluquero debe aceptar su condición de hombre trabajador con infortunios, romper la relación con su pareja, recuperar la tumba de su padre y hacer feliz a su madre hasta su último día. Y el joven músico debe encontrar su propio destino.

La buena vida si bien no profundiza demasiado en las historias, las podemos entender, comprendemos a los personajes pero no logramos compenetrarnos de lleno con ninguno de ellos, simplemente están ahí y nos cuentan sus problemas y nada más, la película no pretende dar soluciones ni respuestas. Quizás ese era el objetivo de Wood, sólo decirnos que al igual que ellos nosotros también estamos ahí, viviendo y haciendo nuestras historias y que no depende de nadie cómo culminen, sino de nosotros mismos, y que ese es el concepto de tener una buena vida. Por eso al final podemos saber que lo que vimos fue basado en hechos reales, aunque a lo mejor decir eso no era necesario.

Andrés Wood no logra sorprendernos con este film como lo hizo con Machuca, salimos de la sala con un sin sabor, una historia bien contada pero que no llena, con una fotografía excelente pero que no deslumbra, con un buen tratamiento pero que no nos mantiene a la expectativa. Wood paga el peso de ser un excelente director, los espectadores lo conocemos y esperamos que La Buena Vida nos mueva el piso, nos atrape, mas sin embargo sólo nos toca el hombro.

Carlos Fidel Intriago

miércoles 19 de agosto de 2009

IBERGENTE llega a Manta


El primer festival Iberoamericano de Escuelas de Cine IBERGENTE llega a Manta este jueves 20 de agosto a las 19h30 en el Maac Cine. El Festival es organizado por el Instituto Nacional de Cine y Actuación INCINE presidido por el reconocido cineasta ecuatoriano Camilo Luzuriaga.

Ibergente empezó en la ciudad de Quito a inicios de agosto y cuenta con tres etapas, un taller de co-producción donde los integrantes de las 10 escuelas de cine de diferentes países realizarán un trabajo audiovisual, encuentros pedagógicos y una muestra de cine en la cual cada escuela presentará varios cortometrajes realizados por sus estudiantes.

Esta última ya se presentó en Quito y Guayaquil y culmina en Manta del jueves 20 al domingo 23 del presente mes. La inauguración contará con la presencia del Pierre Saint-Martin, estudiante delegado por el CUEC, Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, UNAM, MÉXICO. Además de los representantes por la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí Robespierre Vélez Tacuri y Jhonny Montes, ganadores del Festival Manabí profundo. La inauguración será gratuita para todo público.

Programación:

MANTA -MAAC CINE

Fecha: Jueves 20 de agosto

Hora: 19:30

CUEC, Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, UNAM, MÉXICO. Con la presencia del estudiante Pierre Saint-Martin.

Fecha: Viernes 21 de agosto

Hora: 17:00

UNIACC, Universidad de Artes, Ciencias y Comunicación, CHILE.

Fecha: Viernes 21 de agosto

Hora: 19:30

Universidad Laica “Eloy Alfaro” de Manabí.

Fecha: Sábado 22 de agosto

Hora: 19:30

UVERITAS, Carrera de Imagen, COSTA RICA.

Fecha: Domingo 23 de agosto

Hora: 19:30

UBA, Universidad de Buenos Aires, Cátedra de Diseño Audiovisual, ARGENTINA.

jueves 13 de agosto de 2009

GASOLINA...de Juan Hernández Cordón


La historia cinematográfica de los países latinoamericanos guarda cierto parecido, cuando se cree que no existe cine en un país aparece una película y lo cambia todo, rompe los esquemas y abre el camino para que vengan más producciones. Para eso tiene que haber ganado algún premio en un festival internacional, caso contrario, pasa desapercibida. Luego, con la película laureada, el sentimiento de hacer cine despierta, aparecen las leyes, y un organismo que lo sostenga, y las nuevas películas empiezan a nacer.

Todo este proceso lo están viviendo la mayoría de países latinos, (en otros en cambio ya se habla de industria: Mexico, Argentina y Brasil), y cada uno en una etapa diferente. Guatemala es un claro ejemplo de esta realidad, y la película “revolucionaria” en este caso es Gasolina, ópera prima de Julio Hernández Cordón, que trata la historia de tres adolescentes Nano, Gerardo y Raymundo, quienes como todos los de su clase andan sin rumbo fijo, disfrutando la vida sin códigos que los rijan, sólo las de su amistad, la cual algunas veces ponen en juego, pero afortunadamente salen victoriosos.

Uno de los tres posee en carro, mas no la gasolina, por eso la roban, para poder dirigirse a donde quieran según los trate el día. Y ese día no los trata muy bien, el problema respiratorio de uno, la consecuencia de dejar embarazada a la hermana de 14 años del otro y la búsqueda de dinero para sentirse más seguros es mezclado con la soledad en las calles guatemaltecas. Todo eso lo vemos en planos fijos y con luz natural, aunque en “Gasolina” todo es natural, lo artificial no encaja, es la realidad no sólo de Guatemala sino de su cinematografía, casi inexistente. Por eso esta película significa el momento de ese país, todos los premios conseguidos son el inicio de una historia que seguro veremos crecer, para que se sume al progreso del cine latino, hoy Guatemala empieza con gasolina... mañana vendrán los motores.